20 agosto 2005

Desde el Sur


El calendario se veía agotado, intentando encolar sus últimas fechas de diciembre sobre la pared blanca de la habitación.
El canario se me había aparecido en sueños; yacía a un costado de la jaula, sangrante y sin vida.

La emisión radial llegaba a su punto álgido, con la voz que narraba el partido entre Botafogo y Fluminense en la ciudad de Porto Alegre. El altavoz entregaba un prodigioso continuum de emociones y pasiones.

María había terminado de leer el diario y de beberse un mate, mientras Jacobo se aseaba en la sala de baño. Habían hecho el amor con todas las ganas que da la alegría de vivir una nueva primavera en Rio Grande do Sul. Los árboles batían sus copas bajo los primeros vientos del sudeste, que ya anunciaban los temporales del mar atlántico.