11 enero 2009

Brasil y el derecho humanitario













Controversia (blog en portugués)
Entrevista con Luis Varese
Representante de ACNUR en Brasil

Julio de 2007

Gracias a las fuentes de noticias alternativas de la Red, he podido saber que Brasil acoge en la ciudad de Sao Paulo a una oficina del ACNUR (para que luego nos quejemos, cuando hay tantas fuentes fiables como ésta – todo es cuestión de buscar, documentarse, archivar y difundir).

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados viene gestionando las peticiones de asilo en Brasil de miles de personas que buscan refugio en ese país o que requieren intervenciones humanitarias en sus lugares de origen por las guerras y otras catástrofes que se producen en el planeta. Se estima que en Colombia existen dos millones de desplazados internos por causa del conflicto en ese país; 250 mil colombianos han buscado refugio en Ecuador y el número de solicitantes de asilo y refugio en Brasil asciende a 45 mil personas. En Haití, el ejército de Brasil colabora en acciones de construcción del tejido social tras la crisis de gobernabilidad y las catástrofes medioambientales que han devastado las infraestructuras en ese país.

La comisión nacional de refugiados de Brasil, y los gobiernos de Chile y Argentina firmaron en 1994 el plan de acción de México que contempla acciones en torno a ciudades, fronteras y reasentamientos solidarios para los refugiados. Su decisión política y el trabajo realizado por este programa y quienes lo apoyan bien merecen un aplauso.

La información proviene de una entrevista en el blog de Controvérsia con el Secretario de ACNUR en Brasil, Luis Varese, antiguo combatiente de la izquierda revolucionaria de los años 70 en latinoamérica, que luchó en el derrocamiento de la dictadura de Anastasio Somoza de Nicaragua y en la toma final de Managua en 1979.

Resulta irónico: Luis Varese parece contar con gran prestigio por su trabajo en emergencias internacionales ocasionadas por crisis humanitarias y ecológicas, pero no ser del agrado del gobierno del Perú, su país. Lo cierto es que en el actual contexto político peruano, la larga mano de la corrupción de las últimas décadas tejió un entramado diverso de intereses y fidelidades ente los agentes económicos y el poder político que participa en la alternancia “democrática”. En estas circunstancias, los agentes sociales y periodistas de antigua militancia de izquierda están siendo objeto de acoso judicial y amenazas por parte de esos mismos lobbies y panacas de poder con el fin de impedirles llegar al debate público en ese país.

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