28 marzo 2015

En recuerdo de Juan José Del Solar, filólogo y traductor

Juan José Del Solar, derecha, acompañado de Adrián Góngora (también desaparecido) en la Fundación Miró de Barcelona, 1997. Ambos escribieron para el diario El Comercio de Lima. 

En 1997 recibí de una editorial española el encargo de traducir del inglés un diccionario de símbolos tradicionales. Para un traductor en ese entonces novel como yo, la obra era abrumadora por lo vasto de su campo, ya que esta comprendía todas las culturas y religiones de Oriente y Occidente. Obligado a reconocer mis enormes lagunas en el tema, y a idear una manera de subsanarlas en tiempos en que los buscadores de Internet no estaban aún desarrollados, tuve la fortuna de poder acudir al filólogo y traductor Juan José Del Solar, a quien había conocido en Lima en 1992. En 1995, Del Solar recibió el Premio Nacional de España por su traducción de la Historia del doctor Johann Fausto, texto anónimo en lengua alemana del siglo XVI (publicado en Siruela, 1994). Por entonces vivía entre Sitges y Vilanova i la Geltrú, dos pueblecitos costeros del Mediterráneo catalán. Allí se refugiaba de los duros inviernos del norte de Europa desde que, a los 16 años, dejó el Perú para completar su aprendizaje de las lenguas que le permitieron seguir sus estudios en universidades de Alemania y Francia. Se graduó en Filología alemana por la Universidad de Heidelberg y posteriormente se doctoró en Literatura por la Sorbona de París.

Desde que un infarto cerebral le quitó la movilidad de medio cuerpo en 1998, Del Solar vivía relativamente apartado del ruido de los círculos culturales, pero fue siempre persona enormemente perceptiva, actitud que le ayudó a mantenerse informado sobre las conversaciones intelectuales y estéticas de su tiempo. Fue también generoso con quienes, como yo, aprendíamos el oficio de traductor, y se mostraba siempre dispuesto a compartir sus conocimientos.

En España, Del Solar se hizo conocido por sus traducciones de la obra de Elías Canetti, un novelista, dramaturgo y ensayista búlgaro en lengua alemana que fue Premio Nobel de literatura en 1981. Un año antes se había publicado su traducción de la novela Auto de fe, seguida de los ensayos La conciencia de la palabras y La antorcha al oído, en 1982, El corazón secreto del reloj (1987), El testigo oidor (1993), Masa y poder (2002) e Imágenes de una vida (2005). Así llegaron a publicarse las obras completas de Canetti en español en la editorial Galaxia Gutemberg, a finales de la primera década del 2000; en ellas Del Solar tuvo además a su cargo la edición de Masa y poder, que publicó incluyendo un perfil de la obra del autor firmado por él. Con ello consiguió fijar con rigor de filólogo, para los lectores del siglo XXI, el texto en español de este tratado fundamental del siglo XX, que sigue siendo una obra de referencia por las claves que nos proporciona Elías Canetti sobre la sociología y la política a través de sus enciclopédicos conocimientos sobre disciplinas tan diversas como la historia, la antropología y la biología.

Su dedicación a los autores que estudió le valió en 2004 el Premio Nacional, que recibió por la totalidad de su trabajo como traductor. Imagino los diálogos que pudo tener Del Solar con Canetti, quien lo había nombrado como su traductor oficial en lengua española, lo cual constituye un infrecuente honor en el mundo de las letras. Ambos se reunieron y entablaron correspondencia para repasar los conceptos y los términos que emergían de la obra del autor; sin duda tuvieron la ocasión de tratar temas como el de la diversidad de las lenguas o la emigración en Europa; el propio Canetti provenía de una familia judía de origen sefardí que fue expulsada de España en el siglo XV, y se educó en Viena y Londres; así, autor y traductor tuvieron parecidas trayectorias en tanto que emigrados y asimilados en la cultura europea, inmersos en el ambiente cosmopolita de ciudades como París, Berlín o Zúrich, donde ambos habían tenido largas estancias.

Intuyo que sus conversaciones pudieron centrarse en el encuentro y el desencuentro de las culturas y los conflictos de intereses en la vida política de su siglo, en el peso insoportable de las decisiones militares sobre los pueblos, y en las actitudes y valores que se manifiestan en el medio social en tiempos de emergencia. Por entonces, Europa se encaminaba hacia la reconstrucción y la unificación en un “tiempo de paz, seguridad y prosperidad” que se abría tras las dos guerras mundiales que la devastaron. La lectura de Masa y poder, que hoy me encuentro leyendo como homenaje a Juan José, me ha permitido alcanzar una mejor comprensión de las movilizaciones sociales que hoy vuelven a verse en Europa tras la gran crisis financiera de 2008, que ha hecho tambalear sus instituciones políticas y económicas como ya había ocurrido en el siglo pasado, pero esta vez con Occidente entero inmerso en un proceso de pérdida de su hegemonía frente a los nuevos poderes ascendentes del capitalismo global.

En su carrera como traductor y autor, Del Solar tuvo la oportunidad de dialogar con los textos de muchos autores en lengua alemana como Thomas Mann (La muerte en Venecia, publicado en Edhasa, 2006), Ingeborg Bachmann (Malina, AKAL, 2003) Goethe (Máximas y reflexiones, EDHASA, 1999) y Lichtenberg (Aforismos, EDHASA, 1991). De la obra de Franz Kafka, recibió el encargo de traducir los escritos del autor publicados en vida, que aparecieron bajo el título de su célebre relato, Ante la ley (Random House Mondadori, 2005), que incluye también “La condena”. Asimismo, tradujo a Hermann Hesse, Robert Walser y Friedrich Dürrenmatt, y la obra de la escritora de origen rumano Herta Müller, ganadora del Nobel de Literatura en 2009, cuyo discurso de aceptación al premio tuvo él la alegría de traducir; sin olvidar las traducciones del francés de El monje y el filósofo (publicada en Urano, 1998), el libro que recoge las conversaciones del monje budista Matthieu Ricard con su padre, el filósofo Jean-François Revel. Juan José Del Solar continuó trabajando hasta su fallecimiento ocurrido el 18 de abril de 2014, mientras traducía el último libro de Ricard, En defensa del altruismo (Urano, 2014).



La biblioteca de un filólogo

Al leer el trabajo de Juan José Del Solar, reconozco las lecturas que hizo como traductor para comprender lo fundamental de las obras de autores del siglo XX como Elías Canetti o Franz Kafka. Seguramente reflexionó sobre cómo presentar una actualización de la ansiedad de la modernidad del siglo XX, descrita en esas páginas anunciadoras de las sucesivas crisis vividas en el continente europeo y que hoy sirven, en muchos aspectos, como espejo para el ciudadano global. Como intelectual, Del Solar se mantuvo siempre bien documentado e informado; y por eso el valor de su biblioteca y sus archivos debería ser dado a conocer a quienes deseen estudiar el trabajo de este atento lector y traductor que amó tanto los libros.

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